jueves, 2 de junio de 2011

El príncipe Baltasar Carlos a caballo.

El retrato de El príncipe Baltasar Carlos a caballo fue pintado por Diego Velázquez en 1635 y se conserva en el Museo del Prado.Velázquez tenía que pintar una serie de retratos ecuestres que se destinarían al Salón de Reinos del palacio del Buen Retiro de Madrid. De los cinco retratos ecuestres únicamente éste y el de su padre Felipe IV son obras de Velázquez. El príncipe, de seis años, está en un lugar elevado, lo que produce una evidente deformación en el animal. El príncipe y el caballo fueron pintados antes que el paisaje, de modo que presenta una sensación de profundidad que produce bandas iluminadas y en sombra. El paisaje del fondo es clásico en Velázquez, sobre todo el cielo, que se ha dado en llamar cielo velazqueño. Esta pintura ofrece una mucho brillo, cosa que no había utilizado anteriormente Velázquez.  

Archivo:Principe baltasar carlos caballo Velazquez lou.jpg.jpg

El retrato del Conde de Olivares de Velázque.

El cuadro del retrato del Conde-Duque de Olivares es una pintura Velázquez, hecha más o menos en el año 1638. Este cuadro está espuesto en el Museo del Prado desde el año 1819 .
Se desconoce la fecha exacta del encargo, aunque se cree que sería alrededor de 1638 ya que fue cuando se pagó a los guerreros para que evitaran la expansión de los franceses por eso aparece fuego y aspecto de batalla por el y el Conde está representado con aspecto de lucha. Nos presenta sobre un precioso caballo, en una postura totalmente de escorzo y colocado de medio perfil. Velázquez se preocupa por mostrar al espectador la personalidad. Como todo el control lo tenía el válido por eso se le retrata en el caballo, símbolo de privilegio. 



La fragua de Vulcano , Velázquez.

La fragua de Vulcano esta hecha por Velázquez en 1630, este cuadro esta espuesto en el Museo del Padro, su material es oleo sobre lienzo. Pintado por Velázquez hacia 1630 en su primer viaje a Italia, fue posteriormente comprado por Felipe IV en 1634. El tema elegido está inspirado en las Metamorfosis de Ovidio: Apolo se acerca a la fragua de Vulcano para contarle la infidelidad de su esposa, Venus, con Marte. Al escuchar la noticia toda la fragua se queda petrificada: esta sensación la ha conseguido perfectamente el artista. Velázquez se ha puesto en contacto con el arte italiano, como se observa en las anatomías de los ayudantes de Vulcano, situados en diferentes posturas para demostrar el dominio de las figuras. También se advierte el interés mostrado por conseguir el efecto espacial, recurriendo a disponer figuras en diferentes planos, ocupando todo el espacio, relacionándose a través de líneas en zig-zag. La luz también ha experimentado un sensible cambio al modelar con ella las formas de los cuerpos que revelan la estructura de los huesos y músculos bajo la piel. Se advierte que estamos, sin duda, ante una nueva fase del arte velazqueño.

La Fragua de Vulcano

Los Borrachos de Velázquez.



El Triunfo de Baco

Felipe IV de Velázquez


La figura del rey está representada de perfil en este caso. El monarca viste una media armadura de acero pavonado, con adornos y puntas de oro, greguescos noguerados, botas de ante, banda de color carmín con las puntas flotando al viento; en su mano derecha porta la bengala de general y con la izquierda sujeta las riendas del corcel. La actitud del jinete es natural y apuesta, con gran prestancia, sentado en una silla de montar con rica guarnición, al estilo de la monta española, en una postura de nobleza
El caballo es un trotón castaño, cuadralbo, con largas crines y cola. Los caballos que pinta Velázquez en estos cuadros de retratos son una mezcla del caballo frisón, fogoso y con brío y el caballo resistente y con pesadez de formas. Como en el retrato del príncipe Baltasar Carlos, le presenta aquí en corveta. Los animales favoritos de Velázquez eran el perro y el caballo, con los que estaba bastante familiarizado por su asistencia a las monterías del rey.

Archivo:Diego Velázquez 053.jpg

La vieja friendo huevos , de Velázquez.

La vieja friendo huevos es de Diego Velázquez, es una pintura barroca española de 1618. 
 - Se trata de un género bodegón con figuras de cocina muy usual en España del siglo XVII y característico de la etapa de sevillana del pintor.
 - El tema del cuadro es que aparece una vieja en el momento de freir unos huevos en una cazuela de barro sobre un anafe, que revuelve el aceitre con una cuchara  de madera a la vez que casca otro huevo. Levanta la mirada, con expresión de ciega, hacia un muchacho situado a la izquierda, que lleva un frasco de vino y un melón. 
 - En el estilo del cuadro  podemos ver  todas las características del Barroco: composición con predominio de líneas diagonales y curvas, colorido variado, con un color predominante para dar unidad al cuadro, contrastes de luces y sombras; poca importancia de la línea; naturalismo y gusto por los detalles; falta de claridad y confusión en el significado...




miércoles, 1 de junio de 2011

Velázquez.

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, pintor barroco español, nació en Sevilla en 1599. A los once años inicia su aprendizaje en el taller de Francisco Pacheco donde permanecerá hasta 1617, cuando ya es pintor independiente. Al año siguiente, con 19 años, se casa con Juana Pacheco, hija de su maestro, hecho habitual en aquella época, con quien tendrá dos hijas. Entre 1617 y 1623 se desarrolla la etapa sevillana, caracterizada por el estilotenebrista, influenciado por Caravaggio, destacando como obras El Aguador de Sevilla o La Adoración de los Magos. Durante estos primeros años obtiene bastante éxito con su pintura, lo que le permite adquirir dos casas destinadas a alquiler. En 1623 se traslada a Madrid donde obtiene el título de Pintor del Rey Felipe IV, gran amante de la pintura. A partir de ese momento, empieza su ascenso en la Corte española, realizando interesantes retratos del rey y su famoso cuadro Los Borrachos. Tras ponerse en contacto con Peter Paul Rubens, durante la estancia de éste en Madrid, en 1629 viaja a Italia, donde realizará su segundo aprendizaje al estudiar las obras de Tiziano, Tintoretto,Miguel Ángel, Rafael y Leonardo. En Italia pinta La Fragua de Vulcano y La Túnica de José, regresando a Madrid dos años después. La década de 1630 es de gran importancia para el pintor, que recibe interesantes encargos para el Palacio del Buen Retiro como Las Lanzas o los retratos ecuestres, y para la Torre de la Parada, como los retratos de caza. Su pintura se hace más colorista destacando sus excelentes retratos, el de Martínez Montañés o La Dama del Abanico, obras mitológicas como La Venus del Espejo o escenas religiosas como el Cristo Crucificado. Paralelamente a la carrera de pintor, Velázquez desarrollará una importante labor como cortesano, obteniendo varios cargos: Ayudante de Cámara y Aposentador Mayor de Palacio. Esta carrera cortesana le restará tiempo a su faceta de pintor, lo que motiva que su producción artística sea, desgraciadamente, más limitada. En 1649 hace su segundo viaje a Italia, donde demuestra sus excelentes cualidades pictóricas, triunfando ante el papa Inocencio X, al que hace un excelente retrato, y toda la Corte romana. Regresa en 1651 a Madrid con obras de arte compradas para Felipe IV. Estos últimos años de la vida del pintor estarán marcados por su obsesión de conseguir el hábito de la Orden de Santiago, que suponía el ennoblecimiento de su familia, por lo que pinta muy poco, destacando Las Hilanderas y Las Meninas. La famosa cruz que exhibe en este cuadro la obtendrá en 1659. Tras participar en la organización de la entrega de la infanta María Teresa de Austria al rey Luis XIV de Francia para que se unieran en matrimonio, Velázquez muere en Madrid el 6 de agosto de 1660, a 
los 61 años